Hay un programa del canal argentino Encuentro que se llama El libro perdido. Lo conocí el año pasado cuando mi profesora de literatura de la facultad nos enseñó el video de este programa sobre Gotan, de Juan Gelman. Ayer lo anduve buscando, y por una de esas casualidades de la vida, me encontré con otro video, siempre de El libro perdido, pero que hablaba de un libro y de una autora que mis pobres e ignorantes oídos nunca habían escuchado.
Así fue como descubrí a Juana Bignozzi y su libro Mujer de cierto orden (1967). Me pareció muy interesante el poema que ella misma lee y por eso me fui a informar un poco más sobre su vida y sobre su obra. Confieso que quisiera poder leer alguno de sus libros y así poder escribir sobre su poesía, pero lamentablemente, no pudiendo contar con una biblioteca equipada de libros en castellano cerca, me conformo con lo que pueda recopilar en internet. Es por eso que voy a poner las fuentes de donde saco la información, para agregarle algo de seriedad al asunto, ¿no?
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| [...] tan sola, que vivirá siempre detrás de una ventana y todo lo que le ofrecen está demasiado azucarado. |
La impresión que tuve leyendo esta entrevista a Juana Bignozzi, fue la de estar conociendo a una mujer fuerte, de ideas y convicciones muy intensas. Sentí casi un déjà-vu, como si su carácter me resultase familiar o, simplemente, querible. Nacida en el seno de una familia argentina anarquista, Juana se crió con pocas cosas, apenas un par de zapatos, pero en una casa llena de libros y revistas. Ella dice:
En casa había muchos libros y una vez por mes íbamos al Teatro Colón. Era una decisión sobre en qué cosas se debía gastar y en cuáles no, y si bien de chica yo hubiera querido tener más ropa que libros, con el tiempo me di cuenta de que ésa había sido la mejor manera que mi familia había encontrado para ayudarme. Ese obrero cultivado, amante de la cultura, sin proponérselo me estaba haciendo cambiar de clase. La cultura nos hace cambiar de clase. Una no traiciona lo que es, pero se produce un ascenso social irremediable y empezamos a tener otro tipo de apetencias y necesidades.




